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lunes, 19 de octubre de 2015

Dead Rising. Watchtower (2015). Zombies, telediarios y bricolaje.


Los videojuegos, poco a poco, se han convertido en una fuente más de guiones para el cine. Aunque a diferencia de los libros y los comics, esta siempre ha estado marcada por unos resultados muy irregulares. Sin tener en cuenta las cosas raras que hicieron durante los noventa y lo que perpetra Uwe Boll a ratos, series como la de Resident Evil conserva de su original solo el nombre, a Doom le pasaba lo mismo, Silent Hill dedicaba más tiempo a una estética muy cuidada que al guión, además de tener una secuela muy floja. No puede decirse que en general sean una fuente de material cinematográfico de calidad, aunque de entrada, el caso de Dead Rising parece un poco distinto. Esta es una franquicia relativamente reciente, de menos de diez años, de la que solo conocía el nombre. En la imdb cuenta con un modesto 5.2, nota bastante competente teniendo en cuenta los resultados anteriores.  Además, había zombies, que por mucho que hoy parezcan un recurso sobreexplotado, me siguen gustando más que a un tonto un lápiz.



Otro detalle distinto de Dead Rising respecto de una historia de zombies al uso es el emplear la epidemia como un hecho puntual y no una situación global. En este caso, el virus zombie (porque aquí no se cortan de utilizar la palabra) ha sido controlado, tratándose de una enfermedad más. Los infectados pueden llevar una vida normal gracias a un medicamento que es administrado regularmente. Pero un nuevo brote parece ser resistente y las autoridades declaran a la ciudad en cuarentena. Chase, un periodista que sospecha que el fallo de la medicación puede ser deliberado, y una infectada que parece inmune al nuevo virus son algunos de los pocos supervivientes que han quedado en las calles, ahora pobladas por zombies y saqueadores más peligrosos que los muertos vivientes.



Aún sin conocer el videojuego en cuestión, hay muchos detalles de los que se denota su origen. Algunos, como el vestuario del protagonista, muy reconocible por cualquier cartel, o determinados objetos como un televisor analógico o un radiocassete, demasiado aparatosos y llamativos para la tecnología y estética del resto de la película, pueden tomarse como guiños. Otros, además de notarse ya más su origen en el juego, resultan bastante chocantes: durante toda la película los personajes parecen empeñados en hacer armas a base de lo que encuentren, desde bates, mazas, machetes o escobas hasta rebarbadoras (que es como elevar al cubo el cliché de las motosierras), además de insistir bastante sobre ello durante los diálogos. Quizá para el juego tiene gracia, pero es una de esas cosas que teniendo en cuenta el tipo de personaje y sus características, no tiene mucho sentido más allá de la referencia al formato original.



La realización de la película resulta bastante correcta. Queda bastante lejos del nivel que una serie B puede alcanzar en los últimos años, pero por suerte, también bastante lejos de lo que podría ser un telefilme de Syfy: el presupuesto es bastante limitado para lo que querían hacer y procuran grabar en interiores durante el mayor tiempo posible, pero por suerte, las escenas de acción cumplen bastante bien y en ningún momento llegan a verse efectos digitales de mala calidad. Incluso emplean el argumento a su favor, recurriendo al poco tiempo que transcurre desde la epidemia, pudiendo utilizar así unos maquillajes muchos más sencillos, que están al nivel de cualquier Marcha Zombie de esas que organizan con fines promocionales, pero que es efectivo y gracias a lo cual, al menos, no escatiman en la aparición de muertos vivientes, que es el primer reclamo del guión.



Este último también queda bastante corriente: no llega a ser malo, pero tampoco memorable: mantiene bastante bien las dos tramas sobre los protagonistas y los planes del gobierno, además de conseguir un desenlace bastante eficiente para la historia, donde esta, como tal, queda bien cerrada pero da pie a una posible secuela, sin tener que recurrir al truco del final abierto o peor, de terminar en cliffhanger. Aunque esta parte vaya funcionando, las secuencias del noticiario resultan un tanto absurdo: no sé si estas son un guiño a algo que salía en el juego, pero la actitud y diálogos de los personajes que aparecen en ellas, en lugar de ser el alivio cómico que pretendían, quedan bastante raras, como si las hubieran sacado de una película de menos presupuesto y pegado ahí.



El reparto está formado por caras vistas, como mucho, en alguna película de estreno limitado, y sobre todo de televisión: tanto su protagonista como dos de las actrices principales, a las que se reconocen enseguida como Caperucita y el Hada Azul de Érase una vez…y como en muchas de estas producciones no puede faltar la cara que fue conocida, Virginia Madsen aparece con un papel bastante secundario, tanto por tiempo en pantalla como por lo poco que lleva a cabo: a ella le correspondería el elemento más dramático, que no llega a aportar gran cosa porque el guión, al igual que el videojuego, está más pensado para la acción y no para lo emotivo.


Dead Rising: Watchtower  ha tenido suerte como adapción, funcionando bastante bien para los que la vean sin saber nada del videojuego y que para que engañarse, no la vean teniendo grandes esperanzas respecto a originalidad o historia. En cuanto al resto, la nota por la que me había guiado también era acertado: es correcta, y poco más.

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